Persia, absolutamente desconocida para la mayoría de los europeos, salvo algún viaje turístico guiado y encorsetado- tenía una cita con las urnas el pasado ocho de Junio y muchos creímos en la posibilidad de un cambio hacia la democracia. Una vez más se manifiesta la similitud entre dictaduras militares, religiosas o políticas. la metodología represiva es muy similar y, como objetivo comun a todas ellas, destaca el afán de permanencia, de autosucesión y la total incapacidad para aceptar la crítica, la disconformidad, la oposición.
A estas alturas nadie sabe si las elecciones las ganó Mahmoud Ahmadinejad con limpieza o fué un pucherazo. Casi da lo mismo, lo que queda claro es que hay una oposición que representa seguramente el cincuenta por ciento de la población y que no puede expresar libremente su opción. Se expulsa a los periodistas o se les detiene, se bloquea el uso de Internet, se utiliza la televisión estatal como herramienta del gobierno para desinformar, se apalea- o directamente se dispara- contra los manifestantes y, cuando los muertos ascienden oficialmente a más de una decena, el recién electo presidente se va de viaje turístico a Rusia, el primer país en reconocer, apresuradamente, la legalidad del resultado electoral.
Haya ganado o perdido queda en evidencia que perder en estas condiciones es muy, muy difícil. Sin embargo la sociedad iraní cuenta con sectores de población muy amplios perfectamente formados, instruidos y con un inmenso deseo de libertad, de apertura hacia Ocidente, aunque no sea este el mejor de los mundos sigue siendo la mejor referencia para quienes no lo tienen.
A estas alturas nadie sabe si las elecciones las ganó Mahmoud Ahmadinejad con limpieza o fué un pucherazo. Casi da lo mismo, lo que queda claro es que hay una oposición que representa seguramente el cincuenta por ciento de la población y que no puede expresar libremente su opción. Se expulsa a los periodistas o se les detiene, se bloquea el uso de Internet, se utiliza la televisión estatal como herramienta del gobierno para desinformar, se apalea- o directamente se dispara- contra los manifestantes y, cuando los muertos ascienden oficialmente a más de una decena, el recién electo presidente se va de viaje turístico a Rusia, el primer país en reconocer, apresuradamente, la legalidad del resultado electoral.
Haya ganado o perdido queda en evidencia que perder en estas condiciones es muy, muy difícil. Sin embargo la sociedad iraní cuenta con sectores de población muy amplios perfectamente formados, instruidos y con un inmenso deseo de libertad, de apertura hacia Ocidente, aunque no sea este el mejor de los mundos sigue siendo la mejor referencia para quienes no lo tienen.
Hola Scila: te visito en tu nuevo sitio. Esta enfermedad del caudillismo lo padecemos en toda la urbe. No creas, el modelo de democracia occidental que nos venden también está podrido y tu lo sabes. Un abrazo. H.
ResponderEliminarcuidate. H.
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