
Todos los días son días de algo, eso termina por restar importancia a algunas convocatorias. Esperemos que no sea el caso del día de la mujer trabajadora que se celebra hoy. Como en tantas cosas tendemos a creer que todo está hecho, que las leyes y las normas están ahí y no hace falta empujar, actuar y preocuparse por lo que importa. Pero la cruda realidad nos dice que no, que no hay nada terminado y seguro, que todo está por hacer. Se ha mejorado mucho sí, pero el camino, además de largo es tortuoso, y en ocasiones retrocede, regresa a los orígenes con virulencia. Hagamos lo necesario, cada uno en sus posibilidades, para que entre todos situemos en derechos, respeto, e igualdad a la mujer- y de forma muy especial a la mujer trabajadora- en su justo nivel de igualdad.
